DAVID
YOMAYUSA ✳

Reflexión · ProductoAprendizaje · Plataformas16 min de lecturaRead in English ↗

Nadie quiere un curso

Quiere resolver algo el martes. Sobre el viraje del e-learning hacia las plataformas de experiencia de aprendizaje, y un adelanto de lo que estoy construyendo.

Esta es una historia con cinco personas que no se conocen. Cada una tiene su propio problema, su propia semana y su propia forma de medir si le fue bien. Durante buena parte del texto van a avanzar por separado. En algún momento se cruzan.

Reparto · por orden de aparición

  • AnaAcaban de nombrarla coordinadora de un equipo de seis personas.
  • CamilaDirige la formación de una red de gobiernos locales.
  • InésExperta. Pasó cuatro meses escribiendo un curso.
  • ElenaDecide si se renueva la financiación de un programa de formación.
  • La mesaUna reunión comunitaria en un municipio rural, un jueves por la tarde.
Primera parteDónde estamos

Ana · lunes, 7:40 a. m.

El viernes le dieron la noticia: desde hoy coordina un equipo de seis personas. Hace dos semanas era una de ellas. Ana es buena con los datos, de las mejores de su oficina. Lo que nunca ha hecho es delegar, dar retroalimentación a alguien que hasta ayer era su par, ni conducir una reunión donde no todos están de acuerdo. Y en tres semanas tiene que presentar resultados al comité.

Abre la plataforma de formación de su institución. Le ofrecen Liderazgo para nuevos jefes: cuarenta horas, doce módulos, certificado al finalizar. Ana tiene, siendo generosa, veinticinco minutos al día. Cierra la pestaña.

Camila · lunes, 10:15 a. m.

El informe trimestral salió bien: ochenta y siete por ciento de finalización, cuatro coma seis sobre cinco en satisfacción, mil doscientas personas certificadas. Su directora lo lee en silencio y hace la única pregunta para la que Camila no tiene un gráfico: ¿y qué cambió?

Inés · martes, 9:00 p. m.

Inés escribió el curso de facilitación de la red. Cuatro meses, ocho módulos, un trabajo del que está orgullosa. Esta noche revisa las estadísticas: la gente abandona en el módulo dos. Y en el foro, la misma pregunta se repite cada semana con otras palabras: ¿qué hago cuando en una reunión siempre hablan los mismos? La respuesta está en el módulo cinco. Casi nadie llega al módulo cinco.

Elena · miércoles, 8:30 a. m.

Elena trabaja para quien financia el programa de formación. En dos semanas debe recomendar si se renueva. Sobre su escritorio hay una carpeta con mil doscientos certificados. Un certificado dice que alguien estuvo. No dice qué hizo después.

La mesa · jueves, 4:00 p. m.

En el salón comunal de un municipio rural se reúne la mesa de participación. Hablan los mismos tres de siempre. Una mujer al fondo levanta la mano dos veces y las dos veces alguien sigue hablando. A las seis, la mitad del salón se ha ido. Nadie en esa sala sabe que lo que acaba de pasar tiene algo que ver con un curso.

01 — El almacénLo que el LMS hizo bien, y en qué se convirtió

Los sistemas de gestión del aprendizaje, los LMS, resolvieron un problema enorme. Antes de ellos, formar a mil personas significaba salones, fotocopias, viáticos y listas de asistencia en papel. Con ellos, una organización pudo publicar un curso una vez y llevarlo a cualquier lugar, saber quién lo había tomado, certificar, cumplir con la formación obligatoria y hacerlo todo a escala. Moodle, por ejemplo, lleva más de veinte años sosteniendo la formación de universidades, gobiernos y organismos de todo el mundo. Eso no es poca cosa.

Pero un LMS está construido alrededor de una unidad: el curso. Y alrededor de una pregunta: ¿lo terminó? Con los años, la mayoría se convirtió en lo que su diseño invitaba a ser: un almacén. Estanterías de cursos ordenados por catálogo, administradas por alguien que decide qué se ofrece, medidas por cuántos se completan.

El problema no es el almacén. Es que la gente no aprende comprando en un almacén. Ana no necesita cuarenta horas de liderazgo. Necesita saber qué hacer el martes, cuando tenga que pedirle a un excompañero que rehaga un informe. La investigación sobre cursos masivos en línea lo muestra con crudeza: en los grandes programas abiertos, la proporción de inscritos que termina ha rondado el tres por ciento. Y del lado de la memoria, Ebbinghaus mostró hace más de un siglo lo que cualquiera intuye: lo que no se usa, se olvida en días.

La gente no busca un curso. Busca resolver algo. El curso es, a veces, el camino más largo hacia esa respuesta.

02 — La ideaQué es un LXP

Una plataforma de experiencia de aprendizaje, LXP por sus siglas en inglés, cambia el punto de partida. No empieza por el catálogo sino por la persona: qué sabe, qué necesita resolver, cuánto tiempo tiene y qué quiere lograr. A partir de ahí propone, acompaña y mide. El término se popularizó hacia 2017 de la mano de analistas como Josh Bersin, para describir una generación de plataformas que querían parecerse menos a un archivo y más a una conversación.

LMS · el almacénLXP · el taller
Empieza porEl catálogoLa persona y su objetivo
UnidadEl cursoEl paso que resuelve algo
Quién decide la rutaQuien administraQuien aprende, con un guía que explica por qué
Qué se mideFinalización y satisfacciónClaridad, aplicación, objetivos logrados
ContenidoPropio y cerradoPropio, agregado y co-creado
Con quiénSoloCon mentores, pares y comunidad
Prueba de aprendizajeCertificadoEvidencia de lo que se hizo con eso

La diferencia de fondo está en la última fila. El LMS certifica que alguien pasó por un contenido. Un LXP bien hecho debería poder mostrar qué hizo esa persona con lo que aprendió.

03 — Por qué ahoraCuatro cosas que cambiaron

04 — La trampaEl Netflix de cursos

Aquí conviene ser honesto, porque muchas plataformas que se llaman LXP cayeron en una trampa. Tomaron la lógica de las plataformas de video: recomendaciones, carruseles, "porque viste esto, te puede interesar aquello". El resultado fue el mismo almacén con estanterías más bonitas. Más contenido, mejor presentado, igual de lejos del martes de Ana.

Recomendar contenido no es acompañar un aprendizaje. Personalizar un catálogo no es personalizar una ruta. La pregunta que importa no es ¿qué más podrías ver? sino ¿qué necesitas poder hacer, para cuándo, y qué te falta?

El viraje no es de un catálogo a otro catálogo mejor. Es del contenido a la acción.

05 — Sin funeralesEl LMS no ha muerto

Sería fácil y falso decir que los LMS expiraron. La formación obligatoria, la certificación, el cumplimiento normativo, los programas estructurados de largo aliento siguen necesitando una columna vertebral sólida, auditable y estable. Lo que cambia es el lugar del LMS: deja de ser la experiencia y pasa a ser la infraestructura sobre la que se construye la experiencia.

No es una postura teórica. Lo que muestro en la segunda parte está construido precisamente así: sobre Moodle. El almacén sigue ahí, con sus cursos, sus calificaciones y sus certificados. Encima hay otra cosa.

06 — El objetivoLo que debería cambiar para cada quien

Si un LXP sirve, debería notarse en las cinco historias, no solo en la de quien aprende.

Segunda parteLo que estoy construyendo

Se llama vetalearn. Una veta es la línea que recorre una piedra o una madera y le da su carácter. También es el filón que vale la pena seguir. Me gustó la idea de una plataforma que encuentra la veta de cada persona.

Es un proyecto personal, en construcción, en etapa alfa. Está montado sobre Moodle y le agrega una capa completa de experiencia: diagnóstico, rutas, un guía, mentoría, portafolio de evidencias, herramientas para quienes crean contenido y un panel de impacto. Todo lo que sigue son capturas reales de un entorno de pruebas con datos de demostración.

Volvamos a nuestras cinco historias.

Ana · lunes, 8:10 a. m.

Esta vez, en lugar de un catálogo, la plataforma le pide ocho minutos.

Portada de vetalearn: «Aprende lo que necesitas, en el orden que te sirve», con un botón para empezar el diagnóstico.
La puerta de entrada. No hay catálogo en la portada. Hay una invitación a contar dónde estás.

El diagnóstico no le pregunta definiciones. Le plantea situaciones de su trabajo y le pide, aparte, cuánta confianza tiene en cada respuesta. El resultado la sorprende: es fuerte en datos, su brecha más grande está en facilitación y participación. Y hay algo más: en comunicación acertó el sesenta y cuatro por ciento, pero su confianza fue de treinta y ocho.

Resultados del diagnóstico de Ana: gráfico de seis competencias, fortalezas, áreas para desarrollar y una nota del guía.
Saber y confiar, por separado. «Sabes más de lo que crees.» Medir la confianza aparte del acierto muestra cosas que un examen no ve.

Al día siguiente la plataforma no le muestra cuarenta horas. Le muestra lo que cabe en veinticinco minutos, y por qué.

Pantalla «Hoy» de Ana: plan de 25 minutos, perfil del diagnóstico, objetivos con fechas y el panel del guía con dos propuestas.
Hoy. Un plan del tamaño del día, conectado a dos objetivos con fecha: liderar su primer equipo y presentar con datos al comité.
Ruta «De especialista a líder de equipo» en vista de mapa, con pasos numerados y la explicación de por qué se la proponen.
Una ruta, no un curso. Cursos, retos, comunidad y reflexión en un mismo camino. A la derecha, por qué se la propone: su diagnóstico, su actividad y, cuando hay suficientes, perfiles parecidos.

07 — El cruce«Me perdí»

Ana · miércoles, 7:55 a. m.

Tercera lección: delegar sin soltar. Al final de cada paso, la plataforma pregunta algo que casi ninguna plataforma pregunta: ¿qué tan claro quedó? Ana duda. Luego marca, con honestidad, Me perdí.

Final de una lección con la pregunta «¿Qué tan claro quedó?», la opción «Me perdí» seleccionada, salidas sugeridas y un campo para aplicar lo aprendido.
El botón más importante de la plataforma. Perderse no se esconde: abre salidas. Y abajo, la pregunta que convierte una lectura en acción: ¿cómo lo aplicas en tu trabajo?

En un LMS, ese momento no existe. Ana habría seguido de largo, o habría abandonado en silencio, como lo hace casi todo el mundo. Aquí, ese clic hace tres cosas a la vez. Y es en ese clic donde las historias empiezan a tocarse.

Para Ana, el guía lo nota. Perderse dos veces en el mismo curso es una señal, no un fracaso. Le propone otra cosa: media hora con alguien que domina el tema. Se llama Paula, coordina un programa de salud y lleva ocho años facilitando mesas con comunidades rurales. La plataforma explica por qué encaja: es fuerte justo donde Ana es débil, y lo ha demostrado con evidencias, no solo lo dice.

Pantalla de mentoría con tres posibles mentores, su porcentaje de coincidencia y las razones por las que encajan con Ana.
Mentoría con razones. «El porcentaje cruza tu brecha con lo que cada persona ha demostrado, no con lo que dice saber.»

Para Inés, ese «me perdí» deja de ser invisible. Sumado al de otras personas, de forma anónima, le dice exactamente qué paso no se entiende. Ya no tiene que adivinar por qué abandonan en el módulo dos. Y el banco de preguntas del diagnóstico le pide lo que ella ya sabía hacer: escribir situaciones reales, no definiciones.

Banco de preguntas del diagnóstico de una organización, con preguntas basadas en escenarios reales de gobiernos locales.
Preguntas que se parecen al trabajo. «Un proyecto conjunto entre dos municipios se retrasó. Ordena cómo lo abordarías.» Cada organización escribe las suyas.

Para Camila, el panel ya no se llama «finalización». Se llama qué está cambiando en las personas. Ve brechas de competencia frente a la meta, objetivos logrados a tiempo, evidencias aplicadas y el porcentaje de pasos que la gente realmente comprende. Ahora tiene algo que responderle a su directora.

Panel de impacto de una organización: personas aprendiendo, objetivos logrados a tiempo, propuestas del guía aceptadas, pasos comprendidos y brechas por competencia.
Qué está cambiando en las personas. Datos agregados, exportables como datos abiertos. Cualquier cifra de un grupo de menos de cinco personas se oculta para proteger a quien aprende.

08 — El guíaUna inteligencia que explica sus decisiones

Ana · viernes, 7:30 a. m.

Ana le pregunta al guía qué pasa si prioriza liderazgo y deja datos para después. El guía no le da una respuesta mágica: le pone dos caminos lado a lado, con fechas estimadas para cada objetivo, le dice por qué recomienda uno, de dónde sale esa recomendación y con qué confianza la hace. Confianza media. La revisaré de nuevo en dos semanas.

El guía compara dos caminos hacia el objetivo «Liderar mi primer equipo», con fechas estimadas, razones y nivel de confianza.
Comparar, no obedecer. El guía muestra sus razones (diagnóstico, actividad, perfiles similares), declara su confianza y deja registro de las decisiones tomadas. Quien decide es Ana.

Esto es deliberado. Una inteligencia artificial que recomienda sin explicar es otra forma de autoridad opaca, y la formación ya tiene suficiente de eso. En vetalearn, el guía conversa, pero los números los pone un motor de reglas que se puede auditar. Si el modelo de lenguaje no está disponible, el guía sigue funcionando con reglas. Nada de lo que propone es una caja negra.

09 — La evidenciaLo que queda después

Ana · tres semanas después

Ana reescribió el informe trimestral en una página: la conclusión arriba, tres cifras, un pedido concreto. Lo registró en su portafolio como evidencia aplicada. También escribió una reflexión que le costó: se dio cuenta de que sigue revisando todo al final, y que la próxima semana va a acordar puntos de control con dos personas del equipo.

Portafolio de Ana con su objetivo, evidencias aplicadas, reflexiones, logros y cómo van creciendo sus competencias.
Un portafolio, no un certificado. Lo que Ana hizo con lo que aprendió, con fecha y competencia. Sirve para su hoja de vida, pero sobre todo le sirve a ella.

Elena · ese mismo jueves

Elena estaba en el comité donde Ana presentó. Una página, tres cifras, un pedido. El comité aprobó la ampliación en la misma sesión. Esa tarde, Camila le envía un enlace: un informe agregado de la red, sin necesidad de cuenta, sin nombres. Objetivos logrados, evidencias aplicadas, crecimiento frente a la línea base. Elena guarda la carpeta de certificados en un cajón.

La mesa · jueves, 4:00 p. m.

Ana lleva la mesa de participación con lo que conversó con Paula: una ronda breve al inicio para que cada persona diga una sola frase, turnos con tiempo y una pregunta en voz alta a quien no ha hablado. La mujer del fondo, la que levantó la mano dos veces hace un mes, habla. Dice algo que nadie había dicho sobre el horario del puesto de salud. A las seis, el salón sigue lleno.

Nadie en esa sala sabe que lo que acaba de pasar tiene algo que ver con un «me perdí».

10 — El mapaCómo se tocan las historias

Así fluye una sola señal, la de Ana, entre las cinco personas. Ninguna tuvo que pedirle nada a otra.

Mapa de interacciónLa señal de Ana pasa por el diagnóstico, la ruta y un paso del curso hasta el chequeo de claridad. Desde ahí se reparte: el guía y la mentora acompañan a Ana, Inés sabe qué paso mejorar y Camila lo ve en el panel de impacto. La evidencia aplicada de Ana y el informe agregado llegan a Elena, y al final del hilo la mesa comunitaria recibe un servicio mejor.ANADiagnósticoANARuta y plan del díaANAPaso del cursoLA SEÑAL«Me perdí»CAMILAPanel de impactoINÉSPaso a mejorarANAGuía y mentoraELENAInforme agregadoANAEvidencia aplicadaLA MESAUn servicio mejorANÓNIMA Y AGREGADAMEJORA EL PASO
Una señal, cinco efectos. El diagnóstico alimenta la ruta; el chequeo de claridad activa al guía y a la mentoría, informa a quien crea el contenido y alimenta el panel de impacto; la evidencia aplicada llega, agregada y anónima, a quien financia. Al final del hilo, alguien recibe un servicio mejor.

11 — Casos de usoDónde encaja

12 — Con honestidadQué hay hoy y qué falta

Prometí no vender humo, así que esto es lo que hay y lo que no.

Hoy funcionaTodavía falta
  • Diagnóstico por competencias, con siete formatos de pregunta y confianza medida aparte.
  • Rutas personalizadas que explican por qué se proponen, en lista, mapa y línea de tiempo.
  • Reproductor paso a paso con chequeo de claridad y registro de aplicación.
  • Guía con motor de reglas auditable y conversación con un modelo de lenguaje cuando está disponible.
  • Mentoría con emparejamiento por brechas y evidencias.
  • Portafolio de evidencias y reflexiones.
  • Estudio para crear rutas, cursos y preguntas.
  • Varias organizaciones en una plataforma, con su marca, sus competencias y su acceso.
  • Panel de impacto y enlace de informe para quien financia, con protección de grupos pequeños.
  • Cinco idiomas, incluido árabe.
  • Pruebas con personas reales: todo lo que se ve usa datos de demostración.
  • Integración con sistemas de recursos humanos.
  • Agregación de contenido externo más allá de enlaces.
  • Aprendizaje social más rico que foros y mentoría.
  • Analítica que anticipe, no solo describa.
  • Práctica guiada con simulaciones reales; hoy es una maqueta.
  • Aplicación móvil y uso sin conexión.
  • Auditoría formal de accesibilidad.
  • Validación del inicio de sesión institucional con proveedores reales.
  • Pruebas automatizadas y madurez de producto: es una versión alfa.

Las películas con varias historias tienen algo incómodo: te obligan a ver que lo que pasa en una vida depende de decisiones tomadas en otras, por personas que nunca se van a conocer. La formación funciona igual. Un botón en una pantalla de Ana termina en un salón comunal donde, por fin, habla alguien que no hablaba.

No sé si vetalearn va a lograr todo lo que este texto imagina. Sé que la pregunta está bien hecha. Y sé que la próxima vez que alguien te ofrezca un curso de cuarenta horas, vale la pena devolverle otra pregunta:

¿Qué voy a poder hacer el martes?

Si diriges formación, la diseñas o la financias, y quieres ver vetalearn antes que nadie, escríbeme ↗

Sobre esta historia. Ana, Camila, Inés, Elena y la mesa son personajes ficticios. Las capturas son reales: provienen de un entorno de pruebas de vetalearn con datos de demostración.

Para leer más. Justin Reich y José A. Ruipérez-Valiente, "The MOOC pivot", Science (2019). · Hermann Ebbinghaus, Über das Gedächtnis (1885). · Josh Bersin, escritos sobre plataformas de experiencia de aprendizaje (2017 en adelante).

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